Mensaje institucional

Ada Colau
Alcaldesa de Barcelona y Presidenta de la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras

 

miquel-angel-essomba 3El derecho a la educación, setenta años después de su proclamación, se convierte en un derecho necesario pero no suficiente en los términos en los que fue concebido. La mejora del derecho a la educación no puede quedar restringida solo a la mejora de la educación obligatoria, sino que también debe avanzar hacia una ampliación de su alcance, tanto desde una dimensión preventiva antes de la enseñanza obligatoria –con una atención específica a la educación de la primera infancia- como una dimensión extensiva después de ésta –con la normalización de la educación a lo largo y ancho de la vida.

A su vez, el derecho a la educación constituye un ámbito que no puede ejercerse de forma individual sino colectiva. Las potencialidades de interrelación e interconexión a todos los niveles y en todos los ámbitos, en lo que podemos denominar el mundo-red, sitúa el riesgo del ejercicio del derecho a la educación como un derecho individual en los márgenes de la desigualdad y la exclusión. Solo el derecho a la educación ejercido colectivamente y para las comunidades puede facilitar que la educación se transforme en un proceso social favorecedor de la igualdad de derechos y de la inclusión social. Por ello, hablamos de la educación como un derecho generador de derechos y como un espacio de construcción de convivencia y cohesión.

En la vanguardia de esta perspectiva se sitúa una educación entendida como derecho colectivo, o como derecho individual que solo puede ejercerse colectivamente. Es el Derecho a la Ciudad Educadora. Una opción que entiende la educación como un patrimonio colectivo al servicio de la corrección de las desigualdades sociales, que democratiza la gestión y la práctica educadora buscando la corresponsabilidad de todos los agentes sociales –la ciudad educadora-, y que pone el acento en el protagonismo de toda la ciudadanía en un proceso inacabado de educación para todas y todos, una educación de calidad y digna a lo largo de la vida.

En la ciudad educadora, la igualdad de derecho en la educación se ejerce desde la equidad, ya que los puntos de partida de cada individuo y cada comunidad son desiguales. Por eso, una propuesta homogeneizadora de la educación, en un mundo que presenta índices elevados de desigualdad social, es generadora de segregación. Articular redes cooperativas entre actores sociales comprometidos con la educación, activa el enorme potencial educativo que tiene una sociedad como la actual, atravesada de arriba a abajo por la información y por su versión organizada, el conocimiento. En la ciudad educadora, los barrios son educadores.

En la ciudad educadora la inclusión educativa se ejerce para toda la población, no solo para aquellas personas que presentan necesidades educativas especiales, tanto de forma puntal o permanente. La negación de la diversidad en todas sus dimensiones (de género, de clase social, de orientación sexual, de origen étnico o cultural) es un foco de exclusión social. En la ciudad educadora todas las personas tienen cabida. Todas reciben y  todas aportan. Para educar nos educamos.

El día 30 de noviembre celebramos nuestro Día Internacional. Una conjura global de las ciudades que educan y aprenden. Os invitamos a sumaros.

Miquel Àngel Essomba
Presidente delegado de la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras

 

 

EstFoto Marinae año celebramos la segunda edición del Día Internacional de la Ciudad Educadora, después de una primera edición exitosa que contó con el respaldo de más de 140 ciudades. Estas ciudades sumaron su voz a la celebración de este día para lanzar un mensaje  unitario, claro y fuerte, en favor de la educación como herramienta política de transformación social y en favor de ciudades más justas, solidarias e inclusivas.

Ser una ciudad educadora significa situar a las personas en el centro de la acción política, y ofrecerles una formación integral a lo largo de la vida que les permita encontrar su lugar en la sociedad. Significa formar ciudadanos y ciudadanas comprometidas dispuestas a contribuir en la mejora de su municipio, pero también implica contar con líderes políticos dispuestos a escuchar y a sumar las propuestas de la sociedad civil a este objetivo común de construir ciudades educadoras.

En la actualidad,  son numerosos los municipios en todos los continentes que trabajan para contribuir a dar cumplimiento a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. Y precisamente, garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad a lo largo de la vida es uno de los 17 objetivos de la nueva agenda de desarrollo sostenible. Objetivo cuya importancia resalta por jugar, a su vez, un papel clave y transversal en el avance del conjunto de los ODS; solo a través de una educación en valores será posible formar una ciudadanía activa y unas instituciones resilientes.

En este marco, y haciendo frente a un mundo en que el individualismo y los intereses del mercado parecen prevalecer por encima del bien común, nos atrevemos a lanzar en esta segunda edición el lema “El Derecho a la Ciudad Educadora” como eje de las actividades de la celebración. Y ello con el objetivo de contribuir a repensar nuestras ciudades en una apuesta por la inclusión y la igualdad de oportunidades, la justicia social, la democracia participativa, la educación para una ciudadanía activa, la convivencia entre diferentes culturas, el diálogo entre generaciones, la sostenibilidad y la planificación de una ciudad accesible e interconectada en la que todas las personas cuenten con los estímulos y oportunidades de aprendizaje que les permitan desarrollarse personal y colectivamente.

Un Derecho que solo se podrá alcanzar aunando esfuerzos con la comunidad educativa y la sociedad civil en su conjunto.  Por ello, en esta segunda edición también queremos realizar un reconocimiento público a los múltiples agentes educativos presentes en las ciudades y celebrar muy especialmente este Día con todos ellos. Sin duda, su compromiso, dedicación, esfuerzo e ilusión nos permiten avanzar conjuntamente hacia este modelo de ciudad.

Estamos convencidos de que la educación es un motor de cambio que nos abre una puerta a la esperanza y de que si las ciudades  avanzan todos ganamos. Por ello, os invitamos a renovar y hacer público vuestro compromiso, celebrando con nosotros esta segunda edición el Día Internacional de la Ciudad Educadora.

Marina Canals Ramoneda
Secretaria General de la AICE

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